Que los tiempos han cambiado es obvio. Pero ojo, nuestra nueva vida trae también nuevos peligros. Analiza tu día a día y verás cuánto tiempo dedicas a actividades que antes ni te planteabas. Cuidado alguna de ellas pueden llegarte a enganchar.

Por Silvia Quílez Coach de Salud y Bienestar. Artículo publicado en la Revista Oficial Viva la Vida.

DESDE el principio de los tiempos el ser humano busca obtener placer. El placer es un motor vital y resulta fundamental para que la especie sobreviva. En el cerebro hay una zona denominada circuito de recompensa que nos impulsa a repetir las acciones gratificantes. Es normal obtener placer al comer, beber o mantener relaciones sexuales y querer repetir estas experiencias. El problema surge cuando buscamos el placer de forma obsesiva y compulsiva y, lejos de dominar este placer, es él quien nos domina a nosotros.

 

¿SER ADICTO TIENE UN COMPONENTE GENÉTICO?

Solemos pensar que los adictos lo son a un cierto tipo de sustancia ilícitas, como la heroína, la cocaína, las pastillas, el alcohol o los porros; pero hay actividades y comportamientos cotidianos, en principio totalmente inofensivos, que realizados de manera compulsiva pueden resultar peligrosos.

El componente biológico de las adicciones se atribuye a la búsqueda de las sensaciones asociadas a la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor implicado en el placer y el refuerzo. Tener un familiar adicto a la cocaína, una madre con dependencia al tabaco o un abuelo alcohólico, aumentan las probabilidades de que una persona siga sus pasos ( hasta el 50% según estudios). hay veces que heredamos una alta probabilidad de tener problemas cardíacos o de hipertensión. Pues bien, otras veces puede heredarse un sistema de dopamina más vulnerable de lo habitual, con lo que se tendrá una mayor facilidad a ser adicto a algo. una persona adicta adquiere una dependencia de tipo físico y/o psicológico y desarrolla cierta tolerancia al objeto de adicción: para obtener el mismo efecto requiere una dosis cada vez mayor.

 

¿POR QUÉ AHORA TENEMOS MÁS PELIGRO DE VOLVERNOS ADICTOS?

La sociedad de hoy, casi sin que nos demos cuenta, promueve el desarrollo de estas adicciones. ¿Por qué?

    • Por hedonismo: buscamos el placer a todas horas.
    • Consumimos sin parar.
    • Permisividad moral. todo vale, nada nos asusta.
    • Es muy rápido y muy fácil de conseguir información inmediata de cualquier cosa, en cualquier momento.
    • Somos impulsivos, a veces sin reflexionar.

 

ADICCIONES DE HOY:

Según el tipo de comportamiento que produzca dependencia, podemos hablar de distintas adicciones:

 

1- A la tecnología.

 Se llama tecnofilia y es la adicción a la tecnología: internet, video juegos, redes sociales o móviles. Los jóvenes son los principales afectados, aunque cada vez se extiende más entre los adultos. Un 37% de los adolescentes reconoce tener la necesidad de conectarse con frecuencia a la red (25% en primaria y 50% en bachillerato). En países como China, Corea del Sur y Holanda ya se trata en centros de rehabilitación.

 

 

2- Ludopatía o adicción al juego.

Se busca el placer en el juego y a las apuestas. Es la adicción sin sustancia más extendida y una de las más peligrosas, ya que conlleva consecuencias muy graves para el individuo y su familia. Afecta más a los varones. En España, aproximadamente entre un 2-3% de la población padece esta enfermedad. Se da en todas las clases sociales y es independiente del nivel de estudios o ingresos.

 

 

3- A las compras compulsivas.

Son los llamados shopaholic. Las mujeres son las más perjudicadas. El placer se obtiene por la acción de comprar y no por el objeto en sí. Para ser adicto a las compras los episodios compulsivos deben aparecer entre tres y cuatro veces a la semana. Está muy ligado al estado de ánimo y suele encubrir carencias afectivas. A menudo crea sentimientos de culpabilidad y no se disfruta del objeto comprado.

 

4- Adictos al sexo.

Los expertos lo llaman hipersexualidad. Hay una dependencia incontrolable de gratificación sexual. En las mujeres se conoce como ninfomanía y en los hombres como satiriasis. Se busca aliviar la tensión y el malestar emocional. Se calcula que entre un 3 y un 6% de la población tiene algún grado de adicción al sexo. Es más frecuente en varones.

 

5- Adicción al trabajo.

Son los workaholic, gente que vive obsesionada con el trabajo, al que consagran todo su tiempo. Cuando no trabajan sienten una sensación enfermiza de vacío y sufren angustia o depresión. Se da más en varones. La inseguridad y el miedo a perder el puesto de trabajo puede ser un detonante.

 

 

6- Al deporte y a la actividad.

Se conoce como vigorexia.  Es una adicción al ejercicio físico que en general va emparejada con una distorsión de la propia imagen y afecta, sobre todo, a hombres entre 15 y 35 años. Los vigoréxicos no hacen ejercicio buscando el bienestar físico sino por mejorar su aspecto. A las largas y extenuantes horas de gimnasio y pesas, suman estrictas dietas especiales y el consumo de ciertas sustancias para fomentar el desarrollo muscular.

 

 

7- A la comida sana.

La ortorexia se da sobre todo en mujeres jóvenes y se obsesionan tanto por la calidad de la comida que pueden llegar a no comer nunca fuera de casa por miedo a no seguir su estricta dieta. Buscan la procedencia de los productos, se niegan a comer normal,…

 

8- A la comida, en general.

En inglés se conoce como overeaters. Los afectados sienten compulsión irrefrenable e incontrolable a la hora de comer. La comida se utiliza como refugio y válvula de escape ante situaciones y emociones que no saben controlar. Puede aparecer como un mecanismo de defensa ante el estrés, el dolor y la ansiedad.

 

 

9- A los retoques estéticos.

Dismorfofobia. Ningún arreglo corporal es suficiente para lograr el cuerpo perfecto. Hay pacientes que llegan acumular hasta 40 intervenciones, con el beneplácito de algún profesional sin escrúpulos, pero nunca se ven suficientemente bien.

 

10- Adictos a la adrenalina.

Su placer es el riesgo. No les importa poner su vida en peligro con tal de segregar adrenalina; una sustancia que proporciona una intensa sensación de bienestar. Los adictos a la adrenalina quieren estar sumergidos en una euforia constante, lo que los incita a buscar aventuras extremas.

 

PISTAS QUE DELATAN AL ADICTO

  • Ansiedad. Alguien experimenta un intenso deseo, ansia o necesidad imparable de realizar una actividad y cada vez necesita realizarla con más frecuencia para obtener el mismo resultado. Y no lo esconde.

 

  • Síndrome de abstinencia. Muestran nerviosismo, irritabilidad, insomnio o cierta inquietud y malestar cuando no se puede realizar esa actividad.

 

  • El enfermo pierde el control sobre la actividad elegida; es decir, continúa con ella a pesar de las consecuencias negativas que le acarrea. Dedica más tiempo del que pensaba, gasta más de lo que quería o abandona obligaciones laborales y familiares importantes para él.

 

  • Las relaciones personales y profesionales se deterioran, hasta el punto de poder llegar a perder el trabajo o a la pareja.

 

  • Incumplimiento de obligaciones en el trabajo, en la escuela o en casa.

 

  • No cultivan aficiones o actividades que antes les divertían o entretenían. 

 

 

¿QUE PODEMOS HACER?

 

  • TRABAJAR LA AUTOESTIMA, reconocer cómo somos, con nuestras virtudes y valores y respetarse a uno mismo es la clave, según María López Ibor, psiquiatra e investigadora de CIBERSAM, Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental.

 

  • BUSCAR OTRAS ACTIVIDADES QUE NOS DEN PLACER, porque detrás de muchas adicciones hay inseguridades, falta de alternativas, etc…

 

  • POTENCIAR LOS AFECTOS FUERTES Y LAZOS FAMILIARES. Muchas veces optamos por estas conductas como evasión a la soledad. El ser humano es un ser social y necesitamos la cercanía y el apoyo de los demás para sentirnos bien.

 

  • TRATAR AL ENFERMO CON RESPETO Y CARIÑO. Escucharle pero ser honesto y decirle los riesgos en los que está incurriendo, sin sermonearle.

 

  • PONER LÍMITES. Si esa persona no se deja ayudar y no quiere salir de su adicción, tendremos que respetarlo.

 

¿QUIÉN NOS PUEDE AYUDAR?

  • Buscar ayuda especializada resulta fundamental para poder salir.  Aparte de contar con el apoyo de un buen equipo multidisciplinar en el que no deben faltar psicólogos especializados en adicciones, médicos psiquiatras y grupos de apoyo, hay una nueva terapia que está obteniendo espectaculares resultados. Se trata del Mindfulness.

 

  • El Mindfulness para las adicciones es una técnica terapéutica alternativa basada en la meditación que proviene del budismo. Se basa en poner Atención Plena en los sentimientos, emociones y sensaciones corporales, ayudando a los adictos a regular sus estados de ánimo y reducir la ansiedad.

 

  • Los objetivos se logran en apenas semanas, ya que reduce el nivel de ansiedad. Con esta técnica disminuyen los comportamientos automáticos y la persona tiene más poder para controlar su conducta y ser dueño de sus propios deseos y necesidades.

 

 

 

Si crees que alguien de tu entorno necesita ayuda, puedes contactar a través de mi página web: https://silviaquilez.com/

 

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