Acéptalo: tu mente no quiere que seas feliz. Esa no es su misión. Al contrario, adora los problemas; dar vueltas y más vueltas sobre lo que pasó, lo que podría pasar, las mil posibilidades que podrían ocurrir,…y ahí estás tú, como una marioneta a su merced.

La principal función de la mente es protegernos y advertirnos de los peligros. Si entras en una estancia nueva va a pasar por alto todo lo positivo que hay allí (el olor de las flores, la música suave,…) y se va a fijar en lo que podría hacerte daño. En cuestión de microsegundos, va a detectar cualquier peligro potencial que pudieras tener( el olor a quemado, una presencia extraña,..) y esta cualidad tan positiva y de agradecer se vuelve en nuestra contra cuando no nos deja disfrutar de lo que SI funciona y de todo lo que tenemos.

Cada día me sorprende más la capacidad de complicarse la vida con problemas hipotéticos que tiene el ser humano. El caso es que cuando nos enfrentamos a problemas reales las personas tenemos una gran capacidad de superación. Así ha sido siempre: hemos sobrevivido a glaciaciones, hambrunas, guerras, enfermedades,… Todos conocemos a personas ejemplares que han luchado contra todo tipo de adversidades y han salido victoriosas.

Pero en cambio, los problemas potenciales no se nos dan bien. La gente que tiene trabajo está preocupada por si lo pierde, la que está sin trabajar por si se le acaba el dinero, los que tienen pareja piensan en que sería de ellos si son abandonados y los que no la tienen imaginan su vejez en soledad,…es decir, somos incapaces de aceptar lo que es. Sabemos que afrontar la vida con optimismo e ilusión es fundamental pero nos cuesta mucho ponerlo en práctica.

Conocer como funciona la mente es el primer paso para empezar a dirigir tu vida. Por eso en este artículo quiero a compartir contigo que puedes hacer para disfrutar y vivir con plenitud:

1- Deja de adelantar todo lo que puede pasar. Por mucho que lo hagas, no te va a servir de nada. A veces, ni siquiera llega a ocurrir o si ocurre la solución viene ya dada.

2- Disfruta de lo que tienes HOY. Mañana no existe, ayer ya pasó.

3- Acepta que en la vida todo es incertidumbre. Las certezas no existen, son una ilusión mental.

4- Agradece. Cada día es único y precioso y no volverá. ¡Vívelo!

5- Sonríe. Si sonríes a la vida, la vida te sonreirá a ti.

6- Deja de lamentarte, tampoco te servirá de nada. En su lugar aprende y mira hacia adelante.

7- La energía es limitada: no la malgastes criticando ni justificando tus acciones. 

8- No busques la aprobación de los demás; no la necesitas. En su lugar, escucha a tu corazón, él sabe cual es el camino. Hay personas que no te van a apoyar ni a entender. Acéptalo y continua avanzando.

9- Ponte retos y ve a por ellos. Estar enfocado te llenará de energía y nada llena más que ir dando pasos hacia aquello que de verdad deseamos.

10- Selecciona tus pensamientos. Muchos pensamientos llegan a tu mente. No luches con ellos; no podemos elegir que llega a nuestra mente pero si a que pensamientos damos poder.  Deja pasar aquellos que te empequeñecen y en cambio déjate arrastrar por los que te hacen grande.

11- Y, por último, pasa a la ACCIÓN. Por más que leas y conozcas la teoría, hasta que no lo pongas en práctica no vas a avanzar.

¡Deja de posponer y empieza YA! El resultado merece la pena.

Será un placer acompañarte en el camino

Consultas en:
silquilez@gmail.com
620 87 81 21

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