Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que se autosabotean a ellas mismas y, aunque no lo crean, eligen ser gordas.

Por supuesto que hay muchas y muy distintas razones para comer y distintos tipos de personas con sobrepeso. En general, comemos por:

  • Necesidad fisiológica
  • Impulsividad
  • Placer
  • Reducir el estrés
  • Evasión de los problemas
  • Búsqueda de energía

Es determinante descubrir las razones ocultas detrás de un atracón para poder ayudar a la persona a salir del círculo vicioso de la comida compulsiva. Muchas dietas se centran en adelgazar rápido pero no consiguen resultados duraderos ya que no atacan la raíz del problema.

Con frecuencia, una emoción negativa conduce a comer en exceso, lo cual produce placer a muy corto plazo pero enseguida se convierte en culpa con el consiguiente autocastigo. Nuestra autoestima baja y se deteriora aún más la imagen que tenemos de nosotros mismos, lo que conlleva a repetir dicha conducta autodestructiva. La persona cada día está más hundida y confía menos en poder romper este círculo vicioso.

Aunque a simple vista no parece obvio, la realidad es que muchas personas eligen ser gordas. Hay que preguntarse entonces: ¿de qué nos protege la grasa? ¿a quién estamos obedeciendo cuando terminamos toda la comida que hay en el plato? ¿qué emociones negativas se esconden detrás de un desorden alimentario? ¿por qué nos atacamos a nosotros mismos?

Las creencias negativas, una baja autoestima y el miedo al fracaso suelen subyacer detrás de estos comportamientos.

El exceso de peso constituye a veces la excusa perfecta para esconder nuestra vulnerabilidad, para sentir lástima de nosotros mismos y ocultarnos ante los demás.

Además siempre nos queda la fantasía de cómo cambiaría nuestra vida si fuéramos delgados, si nos atreviéramos a vivir la vida que SI queremos vivir. Así, el sobrepeso se convierte en un escudo protector; somos cobardes para no tener que enfrentarnos a los retos que la vida nos va poniendo. Es una manera de rendirnos ante la vida sin haber luchado.

la hipnosis constituye una herramienta psicológica muy potente y eficaz para pasar a la acción y vivir con plenitud.

​Bajo hipnosis, una persona entra en un estado de receptividad muy adecuado para realizar los cambios que desea conseguir.

Sabemos que el consciente( nuestra parte racional) ocupa únicamente el 5% de nuestra mente y el inconsciente el 95% restante; es decir, aquello de lo que no nos damos cuenta pero que determina nuestros pensamientos y nuestras acciones y con ellos nuestra vida.

​La hipnosis como procedimiento terapéutico, puede ser considerada una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios a través de la sugestión.

​En hipnosis lo que hacemos es hablar directamente con el subconsciente por lo que los resultados son mucho más directos y rápidos.

La mayoría de la gente tiene creencias erróneas sobre la hipnosis ya que ha sido desprestigiada durante años por numerosos charlatanes. La confianza del paciente en el terapeuta es vital en el proceso hipnótico.  Hay que saber que el sujeto está despierto, escucha y entiende lo que le dicen y mantiene su poder de decisión. Es decir, hay una parte de la conciencia que se mantiene despierta y que “vigila” al sujeto.

​La hipnosis es un estado que se caracteriza por la disminución de la actividad periférica del cerebro, es decir, es una suspensión voluntaria de la capacidad analítica lógica del hemisferio izquierdo del cerebro, por lo cual se genera un estado de concentración especial en un estado de la conciencia distinto al estado normal (vigilia).

Por tanto, la hipnosis es un estado de calma, en donde las funciones básicas de la conciencia y el cerebro están apagadas mientras que el inconsciente aflora.

En este estado podemos trabajar muy eficazmente para construir una mejor imagen de nosotros mismos, aflorar recursos que creíamos dormidos pero que  tenemos y que sin duda nos van a ayudar a lograr el cambio, mejorar nuestra autoestima y potenciar la disciplina, la fuerza y la energía que están en nuestro interior.

Aprender a vivir la vida con intensidad, pasión y valentía es algo que todos nos merecemos. Y tú? Cuando te vas a atrever  a vivir con plenitud?

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