Nos mentimos a nosotras mismas con tanta frecuencia que, a base de repetirlo tantas veces, nos lo acabamos creyendo.

Para entender porque lo hacemos tenemos que comprender que una mentira tiene una función positiva: mantenernos en nuestra zona de confort, evitar exponernos, arriesgarnos y fracasar. Nos da tanto miedo fracasar que lo más cómodo es no hacer nada. La pereza también está debajo de las mentiras. Es más cómodo está en el sofá viendo la tele y quejarme de que tengo tripita “por la edad” que ponerme unas zapatillas y salir a correr.

El problema de este comportamiento es que nos vamos minimizando y encerrando en un mundo cada vez más pequeño.

Y, desde luego, de no cambiarlo nunca conseguiremos alcanzar nuestras metas y convertirnos en esa mujer valiente, poderosa y capaz que todas deseamos.

Te ayudamos a desenmascarar estas mentiras que te cuentas a diario para que puedas combatirlas y convertirte en la mujer que tú deseas:

1- Yo soy así.

Argumento básico para evitar esforzarme. Como yo soy así( por naturaleza, genética, …) pues no hago nada de nada. Todo el mundo puede cambiar. Es cierto que requiere tiempo y esfuerzo pero poder se puede. El cerebro es plástico; es decir se modifica durante toda la vida y crea nuevas conexiones neuronales. Si repites un nuevo patrón de comportamiento al final lograrás automatizarlo y grabarlo en tu subconsciente.

2- Ya lo haré mañana.

No me cansaré de repetirlo: posponer es una trampa mental para no hacer nada. Sirve para hacer lo que me apetece sin sentirme culpable.

3- Es mi genética. 

“Mi abuela y mi madre eran iguales”. Y comían las mismas cosas, tampoco hacían deporte, etc… Es una frase ideal para evitar responsabilizarme de mi salud y de mi cuerpo.

4- No está en mi mano. 

Y, claro, como no lo está pues no hago nada. Cuando muchas veces si lo hiciéramos las cosas si podrían cambiar.
5- Yo lo intento, pero no lo consigo.

Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes. Cuando decimos intentar nos referimos a una tarea tan difícil que si no lo consigo no pasa nada. Intentarlo es querer leer en inglés, empezar un libro y dejarlo en la página dos; eso si: “yo lo he intentado”. ¿De verdad crees que así vas a conseguir algo?

6- No tengo fuerza de voluntad. 

La fuerza de voluntad se entrena. Es como un músculo así que si no la tienes es porque no la has entrenado lo suficiente. Si das cada día un pequeño pasito en la dirección correcta en poco tiempo y sin que te des cuenta estarás mucho más cerca de tu meta.

7- No se me da bien( el deporte, las matemáticas, hablar en público,…). 

Es cierto que hay personas con mayor predisposición ante ciertas tareas, pero todo se puede mejorar. Si no se te da bien jugar al tenis por ejemplo, es porque lo has practicado poco. Los estudiosos dicen que los que han alcanzado la maestría en alguna disciplina han dedicado al menos 10.000 horas diarias para realizarla bien. ¿Cuantas horas has dedicado tu?

Espero que este artículo te haya ayudado a desenmascarar tus trampas mentales y a pasar a la acción. ¡Tu puedes ser la persona que elijas ser!

Un placer si te animas a comentar el artículo y a dejar tu opinión.

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Silvia Quílez

Health Coach
Coaching para la Salud y el Binestar

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