El amor existe. De hecho es el sentimiento más poderoso del mundo. Como dice el dicho popular: “El amor mueve montañas”. Cuando amamos, no hay nada ni nadie que nos pueda detener. Gracias al amor sobrevivimos al nacer y gracias a él vivimos las experiencias más fascinantes de la vida.

Escritora: Silvia Quílez/ Coach y formadora/ www.silviaquilez.com


Se acerca el 14 de febrero, el día de San Valentín, en el que muchas parejas celebran su amor. No es un día creado por los grandes almacenes para hacer negocio, como algunos creen, si no que su origen se remonta al año 494 d.C. y nació en honor a San Valentín. Este santo era un médico romano convertido en sacerdote que casaba en secreto a los soldados enamorados pese a la prohibición del emperador Claudio II. En aquel entonces, la carrera de armas se consideraba incompatible con el matrimonio, ya que hacía que los soldados no quisieran ir a la guerra. Por este hecho, Valentín fue sacrificado y posteriormente santificado.

Las diez verdades sobre el amor:

1- El amor no se origina en el corazón, si no en el cerebro.

Cuando amamos, un cóctel de neurotransmisores y hormonas invaden nuestro cerebro.  Nos sentimos pletóricos, llenos de energía y todo parece posible. Estamos bajo la influencia de la droga más potente que existe: el amor. Segregamos las hormonas del amor (oxitocina, dopamina y serotonina) y caemos presos de sus influjos. El amor no es exclusivo de una relación de pareja. De hecho, la mayor inyección de oxitocina que podemos sentir en la vida se produce después de un parto natural. La madre se “enamora” de su bebe y esto garantiza los cuidados que el pequeño necesita para vivir.

Las hormonas del amor:

  • Oxitocina:

Es la hormona de los vínculos emocionales, de los abrazos, los besos y las caricias. Aparece en gran cantidad en momentos de intimidad en los que se establecen relaciones de cariño y de protección.

  • Dopamina:

Es la hormona del placer y del deseo. Vinculada al amor romántico, cuando aparece no necesitamos dormir, ni comer; sólo deseamos estar en brazos del ser amado. Nos proporciona sensación de euforia, energía y bienestar. Además, genera sentimientos de gozo y nos hace “adictos” a la persona amada.

  • Serotonina:

Es la hormona de la felicidad. Actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la responsable del bienestar, genera optimismo, buen humor y sociabilidad. También es conocida por inhibir la ira y la agresión. Además del amor, otras actividades como exponerse a la luz del sol, recibir masajes y hacer ejercicio físico aumentan sus niveles.

2- Tener relaciones sexuales con regularidad une a las parejas.

La unión sexual es la experiencia más satisfactoria que el mundo físico nos puede ofrecer. Por unos instantes rozamos el cielo, pero a menos que asentemos la relación en el respeto, el cariño y la confianza plena, no podremos habitar en él. Después de un orgasmo se liberan las hormonas «del apego» como la oxitocina y la vasopresina. Según el experto en el tema de la Universidad de Edimburgo, Gareth Leng, estas hormonas producen una sensación de vinculación especial con la pareja sexual, potenciando la relación sentimental, aumentando el atractivo de la pareja y fortaleciendo vínculos que favorecen la monogamia.

3- El amor no es selectivo.

Al igual que la luz del sol nos calienta a todos, el amor no es exclusivo. La exclusión tiene que ver con el ego. En la sociedad occidental el amor se entiende hacia un objeto o persona determinada pero el verdadero amor es una cualidad del alma. Por eso cuando amamos lo hacemos a todo y a todos. Es cierto que hay personas que reflejan nuestro amor con mayor nitidez, pero este amor debe de estar ya en nuestro interior.

4- Para amar a los demás, primero debes amarte a ti mismo.

Sólo una persona que se ama a si misma puede amar a los demás ya que si tú no te valoras, ¿Qué valor tiene tu amor? ¿Qué le puedes aportar a los demás? Si tú te sientes necesario, importante y valioso, no necesitarás el reconocimiento de los demás y podrás dar amor por el simple placer de darlo. Tu amor está dentro de ti. En cambio, una persona que no se ama, buscará utilizar a otras personas para reafirmarse y satisfacer sus necesidades afectivas. No podrá amar a nadie en profundidad porque tampoco se ama a ella misma y nunca encontrará la felicidad.

5- La felicidad no está en una relación de pareja, está en ti.

Desde el principio de los tiempos, un hombre busca a una mujer y una mujer busca a un hombre. A nivel físico, somos la mitad de un todo y es natural querer encontrar a tu media naranja. Pero esa persona no puede hacerte feliz. Tú eres el único responsable de tu felicidad. Idolatramos la relación de pareja y, aunque hayamos tenido ya varios desengaños amorosos, seguimos deseando enamorarnos. Si no puedes sentirte a gusto cuando estás solo, buscarás una relación para remediar tu inquietud. Ten por seguro que esta inquietud reaparecerá en tu relación y probablemente culparás a tu pareja de ello. Por ello, sólo puedes buscar la felicidad en ti mismo.

6- Amar y querer no es lo mismo.

Amar es respetar a la otra persona en su totalidad, es darle alas para que sea lo que ella quiere ser, aun cuando su camino sea diferente al nuestro. En cambio, querer es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Es pretender que esa persona cubra nuestras carencias, lo cual no es amor sino un apego adictivo del ego. Para amar debo salir de mi mente y amar con mi alma.

En el libro “El principito”, Antoine de Saint-Exupéry lo explica con gran claridad: “Querer significa tomar al otro como una pertenencia nuestra para llenar nuestras expectativas de cariño y afecto. En cambio amar es desear lo mejor al otro. Es saber que ninguna razón cambiará lo que sientes, ni el tiempo, ni las dificultades o los propios tormentos podrán evitar el amor”.

7- El amor es un acto de voluntad y compromiso.

Amar requiere de la firme voluntad de querer hacerlo. Al igual que las necesidades de un niño van cambiando, también varían las de nuestra pareja. Para tener un compañero de vida, debemos crecer y evolucionar juntos. Hay que tener presente que lo que funcionó ayer puede no ser suficiente hoy, porque ya no somos los mismos que fuimos. Hay que estar atentos a las nuevas inquietudes de nuestra pareja si queremos recorrer el camino de nuestra vida juntos.

8- La infidelidad no tiene por qué implicar desamor.

En la sociedad occidental, el amor implica fidelidad pero a lo largo de la historia y en diversas culturas esto no ha sido así. Lo cierto es que, no hay una respuesta universal. Una pareja es una relación exclusiva entre dos personas y corresponde únicamente a ellas determinar las bases por las que se va a regir su relación, por lo tanto, sólo ellas pueden determinar si la infidelidad está permitida o no. Hay que ser honesto y hablarlo entre los dos ya que si no hay consenso la otra persona puede sufrir y la pareja puede llegar a romperse.

Algunas curiosidades sobre la infidelidad:

Ø En los pueblos esquimales, el marido cede a su esposa a sus amigos como símbolo de hospitalidad. Esto favorece los vínculos de amistad y sólo se hace si la esposa está de acuerdo.

Ø La cultura kuikuru de la selva brasileña considera normal la libertad sexual, sólo es castigada si eso implica el descuido del hogar y otras obligaciones domésticas.

Ø En la Edad Media, el señor feudal se reservaba el derecho a desvirgar a la prometida de su vasallo el día de su boda (el derecho de pernada).

Ø En muchas culturas europeas, hasta hace bien poco, que el marido tuviese escarceos o amantes era algo “normal” y no considerado adulterio, salvo que fuese la mujer quien actuase de esta manera.

Ø En algunas tradiciones la mujer infiel ha sido castigada duramente, incluso con la muerte.

9- Para tener una relación que funcione hay que saber perdonar.

No hay nada peor para una pareja que sacar a relucir la lista de agravios cada vez que hay una discusión. Perdonar nos ayuda a sanar y produce una maravillosa sensación de liberación. Puedes escribir esas ofensas que guardas en tu mente en un papel y quemarlas delante de tu pareja. Es un acto simbólico que demuestra que realmente quieres volver a empezar y dar a la relación un aire nuevo.

10- Respeta a tu pareja en profundidad.

El amor implica permitir que la otra persona sea lo que quiere ser, sin condicionarla ni manipularla. Hemos de escucharla con atención y respetar sus sueños y opiniones, aun cuando no coincidan con los nuestros. Si en tus relaciones sientes tanto “amor” como su opuesto (agresividad, celos, violencia emocional,…) es muy posible que estés confundiendo el amor con la posesión. Este es el caso de las relaciones amor/odio, que producen placer y sufrimiento. Entender que estas relaciones son y serán siempre disfuncionales es fundamental para poder romperlas ya que ninguna persona nos pertenece.

Claves para fortalecer el amor:

Según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense y escritor del famoso Best Seller mundial Inteligencia Emocional, hay unas claves que resultan muy útiles para que una pareja funcione.

¡Toma nota y no te las pierdas!

Si eres hombre…

1. Afronta los conflictos.

Aunque a veces pienses que si no hablas de ellos los problemas no existen, debes sacarlos a luz para poder resolverlos. Hablar de ellos abiertamente es un primer paso muy saludable.

2. Dale tiempo a las discusiones y no trates de zanjarlas lo antes posible.

Tu chica necesita expresar sus quejas. Quiere ser escuchada y sentir como sus sentimientos te importan. Así lograrás que se sienta querida y más tranquila.

3. Habla siempre a tu mujer desde el respeto.

El desdén es la actitud más corrosiva de un matrimonio y conduce casi inevitablemente al divorcio. Supone una actitud de desprecio y superioridad hacia la otra persona y no es fácilmente perdonable. Así que ¡ten mucho cuidado de no hablarle con desdén a tu mujer!

Si eres mujer…

1-Realiza críticas constructivas.

Para ello es muy importante que no ataques a tu pareja, simplemente señala cual es el comportamiento que te ha molestado. Hay que diferenciar a la persona de sus acciones, así evitarás que se sienta ofendido y se cierre en banda a tus comentarios. Habla de los hechos concretos que hayan ocurrido y de cómo te sientes. Si además ofreces una solución para la próxima vez, él te lo agradecerá.

2-Comunícate abiertamente y con honestidad.

Es importante que no te calles pero debes decir lo que piensas sin atacar a nadie, con objetividad y ciñéndote sólo al tema presente. Él no puede leerte la mente ni saber lo que quieres. Díselo de la mejor manera posible.

3-Mantente serena y ten autocontrol.

Si pierdes los nervios, el hombre se bloqueará y cerrará toda vía de comunicación. Tener la calma es fundamental para que la comunicación fluya.

Ideas para regalar con el corazón…

Entregar un poco de nosotros mismos es un fantástico regalo que hará que esa persona a la que tanto amas sea un poco más feliz.

1. Escríbele una carta.

Con la llegada del mail y del whatsapp se ha perdido el romanticismo de las cartas escritas a mano en papel. Una carta es un maravilloso regalo donde podemos expresar lo que sentimos hacia alguien. Al estar escritas las palabras perduran en el tiempo y la persona puede volver a leerlas cuando desee.

2. Regala una planta.

La planta al igual que el amor; necesita de ciertos cuidados para vivir. Por muy hermoso que sea algo si no lo cuidamos morirá. En cambio sí le damos lo que necesita, agua y luz, florecerá.

3. Regala un viaje o una experiencia.

Frecuentemente, las parejas dicen sentirse más unidas después de realizar un viaje juntas. Esta sensación no es una fantasía sino que parece tener un fundamento neuroquímico real. Al enfrentarse de forma permanente a la novedad, las parejas refuerzan la asociación entre la sensación de placer y la presencia de la otra persona, lo que contribuye a consolidar los lazos afectivos.

Escritora: Silvia Quílez/ Coach y formadora/ www.silviaquilez.com

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